miércoles, 22 de agosto de 2012

LA JUSTICIA QUE COMPLACE A LA MONARQUÍA, ES UNA JUSTICIA CORRUPTA, MANIPULADORA, FALAZ Y SOMETEDORA DE LOS CIUDADANOS A LAS MAYORES VIOLACIONES DE SUS DERECHOS HUMANOS.



La sociedad democrática ha sido producida por nuestras necesidades y el gobierno por la maldad de los monárquicos; la primera promueve nuestra felicidad positivamente, uniendo entre sí nuestros afectos; el otro crea las diferencias. La primera protege, el segundo castiga injustamente. La sociedad democrática, en la que no estamos, es una bendición; el gobierno monárquico, incluso en su mejor forma, no es más que un mal; en su forma peor es insoportable.
La justicia que complace a la monarquía es, en primer lugar, la del privilegio. La igualdad como principio, la desigualdad como sistema. El fuero como norma y la inmunidad como fin. Es lo que procura por encima de todo la impunidad del poder en medio de grandes protestas de seguridad y democracia. El derecho y los jueces son un instrumento de la política, y el llamado poder judicial una herramienta que el poder real, el fáctico, puede utilizar a su arbitrio al servicio de sus intereses privados. La razón jurídica del estado de derecho queda subordinada a la razón del poder fáctico. Las exigencias de justicia, a los criterios de oportunidad y conveniencia. Si los máximos de los crímenes de corrupción o terrorismo de estado forman o han formado parte de la clave de bóveda del sistema político, de tal forma que su incriminación puede hacer estallar la urdidumbre y la trama de los consensos que están en la base de este sistema monárquico: consenso político, consenso institucional y consenso jurisdiccional; que respondan todos menos los máximos responsables. El príncipe es inviolable. No responde ante nadie. El poder judicial no pasa de ser un subpoder. Juzga y hace ejecutar lo juzgado siempre que no invada la justicia de palacio o no toque el corazón del sistema corrupto.
Es el “príncipe” el que protege al derecho, no el derecho al “príncipe”. El rey hace los jueces y cuando cogobernaba con Franco, también a los obispos.

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JUEZ MARTIN PÉREZ de Salta Argentina en caída: CRIMEN DE CASSANDRA BOUVIER Y HOURIA MOUMN - Apremios Ilegales para "resolver" el CASO de la TURISTAS FRANCESAS
Enviado por Archivo Salta Noticias Salta el 11/02/2013 a las 14:07

Seis policías salteños fueron procesados como acusados de someter a salvajes torturas a cuatro sospechosos imputados, dos de ellos posteriormente sobreseídos, en torno al crimen de las turistas francesas Cassandre Bouvier y Houria Moumni.

Juez Esteban Dubois
El procesamiento fue dictado por el juez de Instrucción Formal 2 de Salta, Esteban Dubois..., y en el mismo se acusa a los policías de haber cometidos salvajes apremios ilegales contra los acusados. Los policías imputados, que podrían recibir hasta ocho años de prisión y la exoneración de sus cargos, son Alfredo Daniel Ferrarotti Cattáneo, Carlos Fernando Villagrán Guerrero, Rodrigo Emanuel Bautista, Osvaldo René Guanca y Martín Alberto Flores Saravia,

El Juez Martín Pérez se había transformado en la vedette del Poder Judicial argentino en Francia cuando dijo: "El Caso de Cassadre Bouvier y Houría Moumni está resuelto, ya tenemos a los autores del asesinato". Luego Pérez visitó París y su figura ascendente y relevante recorrió el mundo aunque en Salta nadie le daba crédito a las palabras del estelar juez instructor del asesinato de las turistas francesas.

La Provincia de Salta había dejado de ser el más interesante destino turístico y se transformó en el tenebroso escenario de muerte y misterio en la Quebrada de San Lorenzo. El horrendo crimen tomó relevancia internacional y los presidentes de Argentina y Francia, Cristina Fernábdez de Kirchner y Nicolás Sarkozy hicieron un aparte en su encuentro en París para tratar el tema.

El 7 de julio de 2011, el magistrado Martín Pérez era el ícono de la justicia argentina. Cristina se reunió con Jean Michel Bouvier, padre de Cassandra, una de las víctimas y se compromotió a esclarecer el caso.

El Gobernador Juan Manuel Urtubey se comunicó con la Presidenta y se inició una pesquisa infernal. En la comarca de San Lorenzo, los humildes pobladores contaban sus historias y repetían: "no son ellos los responsables (por los detenidos), es gente del poder, son hijos del gobierno... hay uno que sería hijo de un cordobés que es funcionario del Gobierno de ISA"

El Juez Pérez apretó el acelerador, porcesó a los detenidos y viajó a París donde fue recibido con altos honores. El teatro judicial culminó con una ceremonia que premió la eficiencia judicial y a los policías que "esclarecieron" el crimen los ascendieron por la "brillante investigación" del caso. El magistrado salteño entregó decretos y premios y el Gobierno de Urtubey consideró que las investigaciones habían sido "impecables". Por su parte, el esotérico Guillermo Capellán vaticinó lo contrario para su enemigo el Juez Martín Pérez, predicción que parece cumplirse.

El Comisario que encabezaba la investigación y Jefe de la Brigada de Investigaciones, Néstor Píccolo, se "suicidó" dejando testimonio de que había sido presionado por el Secretario de Seguridad Aldo Rogelio Saravia para dejar de lado las verdaderas pistas de la investigación del crimen de las jóvenes francesas las que involucrarían a los "hijos del poder".

El Juez Martín Pérez rechazaba todo pedido de producción de pruebas de los defensores y finalmente cerró la instrucción decidido a elevar a juicio a los "culpables". Pérez tendría como premio, si todo salía bien, el ascenso a Juez de Cámara. La verdad parece ser otra y hay evidencias concretas que los detenidos habían sido toturados cruelmente para que confesaran la autoría del crimen.